Evitar reuniones en diciembre ¿batalla perdida?

Evitar reuniones en diciembre, premisa principal de las autoridades.-Agencias
Evitar reuniones en diciembre, premisa principal de las autoridades.-Agencias
Evitar reuniones en diciembre, premisa principal de las autoridades.-Agencias
Evitar reuniones en diciembre, premisa principal de las autoridades.-Agencias

 

Un grupo de epidemiólogos alertó sobre las consecuencias que podrían producir las reuniones masivas con motivo de las fiestas decembrinas, ya que las estadísticas demuestran que la propagación del Covid-19 ha crecido durante las temporadas vacacionales.

A diferencia de años pasados, lo que más preocupa de las cenas navideñas ya no es en casa de quién nos reuniremos o qué platillo prepararemos, sino el aumento de transmisiones del virus del SARS-CoV-2, que podrían desatarse durante estos encuentros.

De acuerdo con científicos internacionales, las autoridades sanitarias alrededor del mundo lidian con la forma de contener a la población durante la Navidad y el Año Nuevo, pues son una de las fechas en las que más se transportan de un lugar a otro para reunirse con sus familiares. A este respecto, investigadores advierten que podrían convertirse en «eventos de súperpropagación». «Ya estamos en un alto nivel de propagación comunitaria y estamos a punto de ver a mucha gente viajando y reuniéndose en el interior», declaró Julia Marcus, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de Harvard. «Es difícil ver de alguna manera que esto vaya a ir bien», advirtió.

Aumento de casos después de festividades

El análisis, publicado en «Nature», examinó el aumento de casos por Covid-19 durante vacaciones y celebraciones pasadas. El 25 de enero de 2020 se celebró el Año Nuevo Lunar, por lo que cinco millones de personas abandonaron la ciudad de Wuhan en China.

Esta festividad representa una de las migraciones masivas más grandes del mundo. Zhengming Chen, epidemiólogo de la Universidad de Oxford, expresó que en el caso de Reino Unido, fue entre el 17 al 21 de febrero con motivo de las vacaciones escolares que miles de personas viajaron al norte de Italia y lugares turísticos en España. Posteriormente, volvieron a su ciudad de origen infectados con el Covid-19.

El aumento en los casos del nuevo coronavirus, más reciente, sucedió en la semana del Día de Acción de Gracias, celebrado el pasado 12 de octubre. Canadá fue una de las regiones que registró un mayor número de infecciones, dos semanas después del festejo.

Hasta la fecha, China ha sido el único país capaz de controlar en gran medida los efectos de la pandemia, al grado de informar una transmisión local cercana a cero en los últimos meses. El ministro de salud, Ma Xiaowei manifestó recientemente que los viajes y reuniones deberán restringirse durante el Año Nuevo Lunar 2021.

Stefania Boccia, experta en salud pública del Hospital Universitario Gemelli de Roma, reconoció lo influyente del tamaño de las reuniones, ya que esto contribuye a la propagación del virus a gran escala. «Por ejemplo, un partido de fútbol en el norte de Italia en febrero, al que asistieron más de 45 mil personas podría haber llevado a la región a convertirse en un epicentro temprano de la pandemia de coronavirus», detalló Boccia. Sin embargo, la experta no absuelve a las reuniones pequeñas de todo peligro.

«Reuniones pequeñas», igual de peligrosas

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus se transmitió, mayormente, dentro de los hogares y hasta el 85% de los grupos de infección en dos provincias ocurrieron en familias. Mientras que otro estudio estimó que si un miembro de la familia contrae la enfermedad, el 30% de su hogar, equivalente a una de cada tres personas, se infectará.

Zhengming Chen agregó que de acuerdo con la evidencia de los meses pasados, los climas cálidos y húmedos reducen la propagación de la enfermedad. «Probablemente se deba a que cuando hace calor y humedad, las partículas virales tienden a caer al suelo rápidamente», consideró. Por lo que el frío, característico de otoño e invierno, podría facilitar al patógeno circular por mayor tiempo. Sin embargo, este no es el único factor que influye en las épocas de frío: «El comportamiento humano también juega un papel importante».

El epidemiólogo expuso que cuando las temperaturas bajan, las personas tienden a reunirse en interiores, hecho que implicaría un mayor riesgo «porque el virus viaja por el aire en pequeñas gotas cuando una persona infectada habla, tose, ríe, canta o incluso respira».

«Cuando la gente cierra sus puertas y ventanas para protegerse del frío, el aire de la habitación se estanca, lo que le da al virus una mejor oportunidad de quedarse», agregó Chen, por lo que recomendó que los interiores deben mantenerse ventilados con las ventanas y puertas abiertas.

Otro de los fenómenos expuestos fue denominado como «fatiga pandémica», que de acuerdo con la OMS está relacionada con la sensación de desidia de la población, agotada de modificar su comportamiento para ayudar a frenar la propagación viral.

«El desafío para los expertos en salud pública es asegurarse de que estemos comunicando el riesgo muy alto en este momento y que la opción más segura es que la gente se quede en casa durante las vacaciones», puntualizó la académica de Harvard, Julia Marcus.

En consonancia, la psiquiatra y científica del comportamiento de la Universidad Northwestern, Aderonke Bamgbose Pederson, reconoció la utilidad de comunicar a la sociedad el riesgo de reunirse, sin embargo, señalar o buscar a un culpable no es improductivo.

«Decir ‘la gente se está muriendo’ no necesariamente produce resultados positivos en la modificación de la conducta», insistió. «Si hubiéramos apostado por tecnologías rápidas de detección, no estaríamos así».

En el marco de esta situación que se atraviesa por la pandemia, Laura Lechuga, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España, dijo que el aumento de casos no sólo depende del comportamiento de la población, sino de la desconfianza científica por apostar por tecnologías más rápidas. La investigadora lidera un proyecto europeo para el diseño y fabricación de una prueba diagnóstica que detecte al virus del SARS-CoV-2 en menos de media hora.

«Con el Covid-19 se ha visto que si hubiéramos apostado mucho más por tecnologías rápidas y portátiles no estaríamos como estamos, porque ahora está todo centralizado en laboratorios», reconoció.

Pese a que las pruebas de PCR son las más efectivas -afirmó Lechuga- dependen de una tecnología lenta y costosa, pues requiere de equipamientos y técnicos especializados para procesar las muestras de sangre, así como reactivos muy demandados a nivel mundial. Por ello instó a las autoridades a optar por el financiamiento de nuevos dispositivos que den resultados inmediatos, ya que las pruebas diagnósticas continúan como algunas de las pocas herramientas para contener la propagación de la enfermedad.

Finalmente, los investigadores que participaron en este estudio coincidieron en los planes que llevarán a cabo durante Navidad y Año Nuevo, al revelar que se abstendrán de reunirse con los parientes que no forman parte del núcleo familiar inmediato pero con quienes se conectarán virtualmente.

«Tenemos algunas vacunas efectivas que se distribuirán en unas pocas semanas; debemos mantenernos firmes, hacer un sacrificio adicional y luego, la próxima Navidad, podemos volver a la normalidad», reflexionó Alessandro Vespignani, epidemiólogo de la Universidad de Northeastern en Boston.

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