alfareros Uayma

Conocimiento ancestral pasado de generación en generación, es lo que la familia Espadas ha logrado preservar en Uayma, Yucatán

En Uayma, la vida transcurre tranquila, sin duda es un sitio que contagia paz y en donde la tierra es muy respetada. La familia Espadas ha logrado preservar pese al tiempo, el bello oficio de la alfarería, al cual le han dado un tinte más profundo, no solo es artesanía, sino que lo han convertido en arte.

Todo comienza con la tierra, la bendita tierra de diferentes colores y que en las manos de los alfareros se convierte en barro, y que al ser moldeado con el corazón se convierte en piezas algunas funcionales como platos, vasos y tazones; o algunas de ornamento como floreros, estatuillas, figuras. Todo queda en la creatividad, pero sobre todo en el respeto que se le pone a cada una de las piezas de barro, que luego de secar muy bien irán al horno para así salir transformadas, ya cocidas listas para usar.

Uayma alfareros

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Desde que tengo razón ya jugaba con el barro, nos cuenta José Virgilio Espadas, quien junto a su padre y su tío aprendió desde pequeño las bondades del oficio a muy temprana edad. Cerca de los tres años, comenzó a moldear sus primeras piezas, hoy es un alfarero con basta experiencia quien no solo logra el sustengo con su oficio, sino que lo ha llevado más allá de las artesanías.

Las piezas de barro llevan un proceso largo de moldeado y secado, y depende el tamaño de cada una el tiempo que debe dejarse secar, para luego pigmentarlo y pulirlo con retazos de fibra de henequen, el trabajo requiere paciencia, dedicación y mucho cariño.

Para todo el proceso se ayudan de la naturaleza, las condiciones del clima, el sol y la humedad ayudarán al fijado de los pigmentos, y a secar de forma natural previo a entrar al horno. Al final del proceso, las piezas están listas para venderse, ahí en Uayma y en las comunidades cercanas, también se lleva una gran parte al mercado de Valladolid.

José es la cuarta generación registrada en usar las mismas técnicas aprendidas ancestralmente y compartidas de generación en generación. Su padre, su abuelo, y dos generaciones más arriba son las que se han contabilizado en este tradicional oficio familiar.

Artesanías sí, pero también arte

José Virgilio tuvo una idea magnífica, montó un taller de enseñanza en su casa, en donde niños, jóvenes y adultos pueden asistir a aprender cómo se trabaja el barro, realizar sus propias piezas y conocer más sobre el oficio, que no se queda ahí, pues esto que pareciera simples artesanías han cruzado la línea y gracias a José, también pueden considerarse arte.

Además se ha logrado un intercambio cultural nacional e incluso internacional, jóvenes de diferentes carreras enfocadas al arte han asistido al taller de la familia Espadas, y han plasmado e intercambiado su arte, fotografía, escultura, muralismo, instalaciones 3D, pintura, etc.



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