Panteón de Hollywood alberga espectacular muestra del Día de Muertos

 

La celebración del Día de Muertos crece de manera exponencial y extraordinaria en Estados Unidos y de nueva cuenta en el cementerio Hollywood Forever, entre muchos sitios más del sur de California, se mostró esta imponente fusión cultural mexicana.

La tradición marca que el primero y el 2 de noviembre es el tiempo en que las almas de los parientes fallecidos regresan a casa para convivir con los familiares vivos y para nutrirse de la esencia del alimento que se les ofrece en los altares u ofrendas.

De esta forma el día en que los muertos vuelven para convivir con los vivos aquí se expande y atrae cada vez un mayor número de personas, especialmente a la comunidad anglosajona que, sin hablar español, es atraída por este festejo.

Durante gran parte del día, con altas temperaturas, decenas de miles de personas recorren el cementerio Hollywood Forever en donde se presenta esta expresión prehispánica y arraigada entre los mexicanos y en donde asistentes toman fotos de los disfraces y altares más espectaculares.

“Esta cultura que honra a los muertos es mucho muy rica y los estadunidenses deberíamos aprender más de ella”, declaro Roger Martz, quien se vistió de Santa Claus con el rostro de calavera y posaba con asistentes que se le sentaban en sus piernas en una de las múltiples fusiones singulares de dos tradiciones.

Otros más se presentaron maquillados como lobos o carneros, pero todos pintados con el rostro en forma de calavera y otro más como el estadunidense Stephen R. llegó vestido de negro con sombrero y unas enormes alas negras que abría con un dispositivo electrónico, dando una imagen tétrica.

En esta ocasión se rindió un tributo a Coatlicue la “madre de los dioses” en la más grande e importante celebración aquí de la tradición mexicana nombrada en 2008 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cienca y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pero no solo aquí, sino que también en otros cementerios del sur de California se rindió tributo a los fieles difuntos, o como ocurrió también en el Centro de la Cultura y las Artes y en la Placita Olvera, entre muchos sitios más.

En numerosos momentos en Hollywood Forever fue imponente ver a más de un centenar de danzantes aztecas realizar rituales para dar la bienvenida a los muertos y a la diosa Coatlicue, acompañados de tambores, quema de incienso y todos maquillados con rostros de calavera y adornados con penachos.

Con más de un centenar de altares y ofrendas instalados en pasillos y a un lado de las tumbas, uno de los altares más espectaculares fue el que se instaló en honor a la desaparecida Diva de la banda Jenni Rivera.

Este se ubicó en el llamado puente a la vida en un pequeño lago y los costados del puente fueron adornados con miles de flores de cempasúchil de color naranja y un andador repleto de pétalos que llevaban al altar de Jenni que se mostraba sonriente en una enorme fotografía.

En otros altares como el de los programas extraescolares LACER se colocaron fotos de artistas fallecidos como Juan Gabriel, Prince, Aretha Franklin, Frida Khalo, Diego Rivera y Selena.

La celebración del Día de Muertos que se ha convertido ya en una tradición en el área de Hollywood, se efectuó esta vez en el mismo sitio en donde están sepultados el legendario actor Rodolfo Valentino, así como el líder de la banda de rock The Ramones, Joey Ramone.

Ahí mismo en medio de tumbas, algunos de las cuales datan del siglo XIX en el panteón más antiguo de Hollywood, se colocaronaltares con distintos mensajes, se presentaron bailes folklóricos y grupos musicales, entre los que destacó la agrupación mexicana Panteón Rococo.

Las tumbas fueron adornadas de flores, losaltares llenos de velas y fotos enmarcadas de seres queridos fallecidos además de pan de muerto y las bebidas favoritas de los difuntos.

Coatlicue o “Falda de serpiente” era una deidad importante en la cultura azteca y era considerada como la diosa de la madre tierra.

En la mitología azteca, Coatlicue era una sacerdotisa cuyo trabajo era mantener el santuario en la cima de la legendaria montaña sagrada Coatepec (“Montaña de la Serpiente”, también llamada Coatepetl).

Un día, mientras barría, una bola de plumas descendió de los cielos y cuando se la metió en el cinturón, la impregnó milagrosamente. El niño resultante no era otro que el poderoso dios azteca de la guerra Huitzilopochtli.

Sin embargo, la otra descendencia de Coatlicue, su hija Coyolxauhqui (“Pintada con campanas” y quizá representando a la Luna), ella misma una diosa poderosa y sus hijos Centzon Huitznahua (“Cuatrocientos Huiztnaua”, quienes representaron a las estrellas del cielo del sur) se sintieron indignados por este vergonzoso episodio y asaltaron el monte.

Coatepec tuvo la intención de matar a su madre deshonrada. Sin embargo, la trama se despegó cuando uno de los Huiztnaua perdió el corazón y decidió advertir a Huitzilopochtli, que aún no había nacido.

Al levantarse en defensa de su madre, el dios brotó del útero completamente adulto y armado como un guerrero invencible.

En otra versión, el dios brota del cuello cortado de su madre, pero de cualquier manera, con su formidable arma, el xiuhcoatl (“Serpiente de fuego”), que en realidad era un rayo del sol, el dios guerrero mató rápidamente a sus hermanos ingobernables y cortó a Coyolxauhqui en varios trozos grandes y arrojó las piezas por la ladera de la montaña.

Tal mitología también puede simbolizar la victoria diaria del Sol (una de las asociaciones de Huitzilpochtli) sobre la Luna y las estrellas, explicaron organizadores del evento.

Reconocida como la más grande celebración del Día de Muertos fuera de México, esta tiene un mayor impacto aquí por ser un evento organizado por estadunidenses y se observa cómo las expresiones de la cultura mexicana y prehispánica cada vez gana más adeptos entre la comunidad anglosajona.

Hace 17 años la celebración del Día de Muertos empezó en este cementerio como un fiesta de la comunidad oaxaqueña en Los Ángeles, con unos cuantos altares y sólo unas cuantas decenas de asistentes, ahora ya llegan más de 40 mil “y esto sigue creciendo”, recordó con mucho orgullo la oaxaqueña Dolores Ortiz.

En esta ocasión se instalaron en forma paralela cuatro escenarios para presentaciones musicales y en la mayoría hubo danzantes pintados con caras de calavera interpretando música folklórica mexicana de Michoacán y Oaxaca, entre otras regiones de México y unos 150 danzantes aztecas.- Por José Romero Mata. Corresponsal. Con información de Notimex

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