Ciudades abandonadas, un destino en auge

Foto de Pixabay

Los seres humanos llevamos en la Tierra miles de años. Al principio, los primeros habitantes del planeta eran nómadas, de tal forma que no tenían un lugar específico en el que vivir, sino que se trasladaban de un sitio a otro en función a sus necesidades. Con el paso de los años se impuso el sedentarismo y estos grupos sociales comenzaron a crear poblados y formas de vida más avanzadas.

De estas primeras etapas nos quedan restos arqueológicos tan impresionantes como los de Stonehenge, que aún a día de hoy siguen suscitando gran controversia entre los historiadores sobre su origen y finalidad. No obstante, no es necesario remontarse miles de años atrás para encontrar vestigios de formas de vida pasadas. En nuestro pasado reciente, centenares de ciudades y poblaciones fueron abandonadas de la noche a la mañana, algunas por motivos bélicos, otras por desastres naturales y un gran número de ellas por motivos que a día de hoy seguimos desconociendo.

En los últimos años, la visita a estas ciudades, que se encuentran repartidas por los seis continentes, se ha popularizado en gran manera. Los turistas que llegan hasta ellas generalmente lo hacen movidos por la curiosidad, por conocer espacios que antaño estuvieron habitados y ahora ya no. Muchas de estas urbes se encuentran tal y como sus antiguos moradores las dejaron en el momento de abandonarlas, por lo que no es difícil imaginarse cómo era la vida en ellas, lo que provoca en el visitante un sentimiento de empatía y conexión con estos espacios.

Si están pensando en organizar un viaje y les llama la atención este tipo de destinos, sigan leyendo. A continuación, les mostramos cinco ciudades fantasma que merece la pena visitar:

Plymouth, Isla Montserrat

En el mes de octubre del año 79 d.C. el Vesubio arrasó Pompeya y las poblaciones cercanas como Herculano.  Miles de personas fallecieron sin posibilidad de escapar de la ciudad romana, que quedó sepultada bajo un manto de cenizas y material piroclástico.

Sin duda, Pompeya es la ciudad más conocida que desapareció por una erupción volcánica. No obstante, no es, ni de lejos, la única. En Isla Montserrat, en el Caribe, Plymouth también fue devorada por las cenizas y la lava del volcán Soufrière en 1997. La ciudad, capital de la isla y de titularidad británica, desapareció de la noche a la mañana y sus habitantes tuvieron que refugiarse en las poblaciones cercanas. 19 personas fallecieron el día de la erupción.

En la actualidad, de los 14.000 habitantes que tenía la isla en la década de los 90, solo quedan alrededor de 4.000. Todos ellos viven en la zona norte, en una extensión que supone el 40% del total del territorio de la isla. Desde el 2016, el Observatorio Volcánico permite la visita a algunas de las zonas de la ciudad fantasma de Plymouth, siempre con supervisión y sin la posibilidad de acceder a la conocida zona 5.


Fuente: Youtube

Si esta ciudad fantasma les ha llamado la atención y sienten curiosidad por visitarla deben saber que la actividad volcánica allí sigue siendo elevada. Esto es, si bien hay quien siente tanta pasión por los volcanes que planea sus pedidas de matrimonio allí, en el caso de Plymouth no es recomendable. Es más, los responsables del monitoreo de la actividad del Soufrière señalan que no descartan una nueva erupción de manera inminente.

Ciudad 404, China

¿Se imaginan una ciudad sin nombre y sin registro en ningún mapa? Pues existe y está en China, concretamente en el desierto del Gobi.

La ciudad 404 se construyó en la década de los 50 en pleno contexto de rivalidad entre Europa, Estados Unidos, Asia y la antigua Unión Soviética. Ante el miedo a un ataque militar, China decidió adelantarse al resto de potencias y comenzó a trabajar en la creación de un arma de defensa lo suficientemente potente: la bomba atómica. Para ello, creó esta ciudad, a donde trasladó a sus mejores científicos e ingenieros para dar forma al proyecto nuclear.

Las autoridades chinas consideraron que estos trabajadores serían más eficientes si se encontraban en un ambiente social armónico, de ahí que crearan una urbe con todo tipo de servicios: hospital, escuela, cuerpo de policía, supermercados, parque de atracciones y hasta un zoológico.

En poco menos de 4 kilómetros cuadrados de extensión, la ciudad 404 llegó a albergar a cerca de 100.000 personas. Una vez que el programa nuclear fue perdiendo importancia en la agenda política china, muchos de sus habitantes fueron abandonándola y mudándose a zonas de mayor población. En la actualidad no es una ciudad fantasma, pero casi. Hoy en día la ciudad 404 cuenta con cerca de 1000 habitantes, en su mayoría antiguos trabajadores que desean pasar sus últimos años de vida allí.

Kolmaskop, Namibia

En pleno desierto de Namibia se encuentra esta ciudad de pasado minero fundada a principios del siglo XX por los alemanes.

El interés de Alemania en Kolmaskop residía en su cercanía a una mina de diamantes. De esta forma, durante décadas, los mineros se dedicaron a extraer toneladas de diamantes, lo que terminó por provocar el crecimiento de la urbe. En la primera mitad del siglo pasado, Kolmaskop contaba con decenas de casas de arquitectura europea, escuela, hospital y hasta un casino. De hecho, la ciudad se convirtió en la primera de toda África en tener una máquina de rayos X, aunque no con fines médicos, sino para controlar que los trabajadores no se llevaban a casa los diamantes.

Foto cdn.Pixabay

El esplendor de la ciudad no duraría mucho y en la década de los años 20, cuando la extracción de diamantes se redujo considerablemente, los habitantes de Kolmaskop abandonaron la ciudad en busca de un lugar más próspero.

Hoy en día se posiciona como un importante centro turístico a pesar de que muchas de las construcciones están parcialmente sepultadas por la arena del desierto.

Real de Catorce, México

No debemos salir de México para visitar ciudades fantasmas. En el estado de San Luis de Potosí se encuentra está histórica población minera que hoy en día se ha reconvertido en centro turístico.

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No hay datos exactos de la fecha concreta en la que se fundó Real de Catorce, pero diferentes documentos señalan que este hecho habría tenido lugar a finales del siglo XVIII. En sus inicios surgió como asentamiento minero  de extracción de plata y, poco a poco, se fue convirtiendo en una gran ciudad.

Las minas de Real de Catorce siguieron funcionando hasta el inicio del siglo XX pero la escasez de plata y la inundación de una de las excavaciones terminó por obligar a sus habitantes a abandonar la ciudad.

Pripyat, Ucrania

Es, sin duda, la ciudad abandonada que mayor número de turistas recibe.  Pripyat se fundó en la década de los 70 con el objetivo de albergar a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil, situada a unos 7 kilómetros de la ciudad. En apenas 15 años llegó a contar con más de 50.000 habitantes que el 26 de abril de 1986 vieron como su vida cambiaba drásticamente.

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Ese día, el reactor número 4 de la central nuclear explotó provocando la liberación de toneladas de material radiactivo. Pripyat, por su cercanía, llegó a presentar un valor de radiación 600.000 veces superior a los niveles normales. Se tardó 36 horas en evacuar a todos los habitantes, a los que se les prohibió llevarse cualquier pertenencia personal, incluso las mascotas. Las autoridades les aseguraron que regresarían a sus casas en 3 días, pero la historia nos dice que nunca lo hicieron.

El motivo de la explosión del reactor sigue siendo a día de hoy motivo de debate, pero lo que está lejos de toda duda es que la ciudad de Pripyat se convirtió en un infierno inhabitable para cualquier ser vivo por la elevada radiación. Hoy en día es posible visitar algunas de las zonas de la ciudad, siempre tomando las precauciones necesarias.- I.S

 

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