Septiembre tiene una tradición que poca gente aprovecha. Durante ese mes los gobiernos estatales y los colegios de notarios aplican descuentos para que hacer testamento cueste una fracción de lo normal, y cada año la misma estadística se repite: la mayoría de los mexicanos sigue muriendo sin uno.

Para quien vive entre dos países —trabajó años en Estados Unidos, tiene una cuenta allá, compró una casa en Texas o California, o simplemente tiene hijos que nacieron del otro lado— hay una capa adicional que casi nunca se explica en la ventanilla del notario. Un testamento otorgado en México no resuelve automáticamente lo que está fuera de México, y para los bienes situados en territorio estadounidense suele hacer falta un documento aparte, redactado conforme a las reglas de ese estado. Quien quiera ver cómo se estructura uno puede consultar un modelo de testamento pensado para Estados Unidos antes de sentarse a hablar con un profesional.

Qué es el Mes del Testamento y cuánto se ahorra

El programa funciona desde hace casi dos décadas. Durante septiembre, los notarios participantes reducen sus honorarios y varios estados subsidian parte del costo; en algunos casos el trámite es gratuito para adultos mayores o para personas de ingresos bajos.

El Gobierno del Estado de Chihuahua, por ejemplo, publica cada año el arranque de sus actividades y las condiciones aplicables en un boletín oficial del programa, y el resto de las entidades hace lo mismo con sus propias tarifas. Medios nacionales recopilan cada temporada los costos y descuentos estado por estado, porque el precio cambia bastante de una entidad a otra.

La diferencia respecto al resto del año es real, y es la razón por la que septiembre concentra una parte importante de los testamentos que se otorgan en el país.

Cómo funciona el testamento en México

La figura más usada es el testamento público abierto: se otorga ante notario, queda asentado en el protocolo y se inscribe en el registro correspondiente. Esa formalidad es precisamente lo que le da fuerza, porque evita discusiones posteriores sobre si el documento es auténtico o si la persona tenía capacidad al firmarlo.

Hay análisis académicos publicados por instituciones públicas que explican con detalle la naturaleza y los efectos del testamento público, y la Secretaría de Relaciones Exteriores describe el trámite para mexicanos en el extranjero, que es una vía que muchos paisanos desconocen.

Lo importante para efectos prácticos: el notario mexicano trabaja sobre el derecho mexicano. Es su competencia y es donde su intervención tiene pleno valor.

Dónde empieza el problema de los dos países

Imagine un caso común en Yucatán o en Jalisco. Una persona trabajó quince años en Estados Unidos, regresó, y conserva allá una cuenta bancaria, un plan de retiro y medio terreno con un hermano. Hace su testamento en México, incluye “todos mis bienes” y da el asunto por cerrado.

Cuando fallece, la familia descubre que el banco estadounidense no entrega los fondos con un testamento mexicano sin un proceso de reconocimiento, que la propiedad inmueble se rige por la ley del estado donde está ubicada, y que el plan de retiro probablemente pase directamente al beneficiario designado en el formulario, sin importar lo que diga ningún testamento.

Son tres mecanismos distintos operando a la vez, y ninguno se resuelve con un solo documento.

Qué conviene hacer si hay bienes o familia del otro lado

El criterio general que usan los especialistas en sucesiones internacionales es sencillo de enunciar: un documento por jurisdicción, y los dos coordinados para que no se contradigan.

Eso significa mantener el testamento mexicano para lo que está en México y considerar un instrumento conforme a la ley del estado estadounidense donde estén los bienes. En Estados Unidos los requisitos de forma son distintos a los mexicanos: en términos generales se exige que el testador sea mayor de edad y tenga capacidad, que el documento esté por escrito y que se firme ante testigos, normalmente dos, que no sean beneficiarios. La certificación notarial no sustituye a los testigos, aunque en algunos estados puede añadirse una declaración que facilita la validación posterior.

También conviene revisar quién está designado como beneficiario en cuentas, seguros y planes de retiro. Es el punto que más herencias desordena, porque esas designaciones suelen pasar por encima del testamento y mucha gente las dejó puestas hace veinte años, a nombre de un cónyuge del que ya se divorció.

Las plataformas de documentos legales en línea permiten preparar este tipo de instrumento y descargarlo para revisarlo, lo que ayuda a llegar informado a la conversación. Para patrimonios sencillos cumplen su función; cuando hay un negocio familiar, propiedades en varios estados, hijos de distintos matrimonios o posibles impuestos sucesorios en juego, lo razonable es que un abogado especializado en sucesiones revise el conjunto antes de firmar algo.

Por qué vale la pena hacerlo en septiembre

No por el descuento, aunque ayude. La razón de fondo es que el testamento es uno de esos trámites que no tienen urgencia hasta que es demasiado tarde para hacerlos, y un mes con fecha en el calendario funciona como recordatorio.

Quien tiene vida en dos países carga además con una complicación extra que conviene mirar de frente: no es un solo papel, son dos, y hay que pensarlos juntos. Dedicarle una tarde en septiembre es bastante más barato que dejarle a los hijos un juicio en dos idiomas.

I.S.